Familias · 5 min
Empezad por el motivo
No se prepara igual una sesión de embarazo, un primer cumpleaños, una comunión o una fotografía para regalar a los abuelos. Saber qué etapa queréis recordar y qué haréis con las imágenes ayuda a tomar el resto de decisiones.
También conviene pensar quién debería aparecer. Muchas familias tienen cientos de fotografías de los niños y ninguna imagen reciente en la que estén todos juntos.
Coordinad la ropa sin disfrazaros
No hace falta vestir a todos igual. Funcionan mejor prendas con las que os sintáis cómodos y una gama de colores que dialogue sin competir. Antes de la sesión podemos orientaros para que la ropa acompañe la imagen sin convertirse en protagonista.
- Elegid prendas que permitan moveros y sentaros con comodidad.
- Evitad estrenar una imagen que no se parezca a vosotros.
- Preparad con tiempo las opciones de los niños para no decidir con prisas.
Contad con el ritmo de niños y bebés
Que un niño no se quede quieto no significa que la sesión vaya a salir mal. Observamos, proponemos y ajustamos. Con un bebé, las pausas para comer, calmarse o cambiarse forman parte del tiempo de la sesión.
También hacemos sitio para las pausas. Llegar sin exigir una actuación perfecta permite que aparezcan gestos y relaciones más naturales.
Pensad dónde vivirán las fotografías
Saber si queréis archivos digitales, un álbum, impresiones o un producto personalizado para regalar orienta la sesión y la selección final. El recuerdo no termina al descargar una galería: puede convertirse en algo que forme parte de vuestra casa y pase de unas manos a otras.